No Name Kitchen, la importancia de una sonrisa

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Sid, un pequeño pueblo de Serbia con unos 15000 habitantes, se ha convertido en las últimas semanas en el punto neurálgico de pequeñas organizaciones y voluntariado independiente que busca seguir dignificando la vida de las personas en busca de refugio que se encuentran bloqueadas en la frontera serbo-croata. Personas que viven en los bosques de la zona o en las ruinas de una fábrica abandonada que, estos días, intentan acondicionar para tener un techo decente y un lugar “estable” donde vivir.

Hasta allí llegó hace poco más de 3 semanas la No Name Kitchen, tras su nacimiento y estancia en Las Barracas de Belgrado hasta su desalojo y demolición. Se presenta como “un grupo de personas independientes organizadas de manera asamblearia y horizontal, en torno al proyecto de cubrir una de las necesidades más básicas y universales de toda persona: la alimentación.”

Entrevista a Bruno de la No Name Kitchen

 

Actualmente está repartiendo diariamente más de 300 raciones en un punto de distribución cercano al squat que se ha improvisado estos días. El Ramadán marca estos días el horario de trabajo de No Name Kitchen. Las mañanas se ocupan en la limpieza de utensilios, la compra en el mercado a las productoras de la zona, el corte de vegetales y el acondicionamiento del patio de la casa donde tiene su especial “centro de operaciones”. Por la tarde se prepara la comida y se carga para realizar la distribución a las ocho de la tarde.

Pero no finaliza ahí su labor. Después de la cena es el momento de compartir conversaciones con las personas que están en la zona, jugar un partido de fútbol o de cricket, ver los avances en el squat y posibles necesidades que cada día van surgiendo, hasta que la noche se cierra y la falta de luz dificulta las actividades. Cuando finalice el Ramadán la hora de la comida se adelantará y permitirá tener más tiempo para estas actividades y otras que seguramente surgirán.

Además de No Name Kitchen en la zona hay otras pequeñas organizaciones que colaboran estrechamente y que se complementan unas a otras. Rigardu, una organización alemana que se encarga de montar duchas portátiles, llevar agua a la zona de distribución así como poner regletas de enchufes para cargar los móviles. SolidariTea, unas chicas británicas que llevan té y una bolsa con productos para el desayuno, SouldWelders, HelPNa,…personas que distribuyen ropa, calzado, sacos de dormir a las personas más vulnerables y necesitadas. En resumen, un montón de gente que se complementa para colaborar con personas que están fuera de los campos, que intentan muchas veces el “game”, ese juego de intentar cruzar Croacia sin ser apaleados por la policía y devueltos a Serbia, como contamos en el anterior post y que sufren la discriminación y el racismo de una parte de la sociedad serbia.

Aún siendo tan importante todas estas labores para cubrir necesidades básicas tenemos que darle un especial acento a lo importante que también es el acompañamiento, el estar cerca, los abrazos y las sonrisas, en definitiva, el cariño solidario de quienes no quieren permanecer impasibles ante la violación de Derechos Humanos que se está produciendo diariamente en Europa.

* Este post ha sido escrito desde la No Name Kitchen mientras Komando cocina, Herman trae el pan, Rosi y Lili preparan el té, Bruno se acaba de ir, Sam friega cacharros, Taylor prepara café, Luis traslada escombros,… Dedicado a ellas y ellos y a Alessandra, Julia, Anais, Kilian, Henry, Marc, Víctor, Hanna, Guille, Joana, Martin,…y, por supuesto, a Mohamad, Aman, Habib, Bilal, Ahmad, y tantos otros como ellos con la esperanza de que alcancen pronto su sueño.

Violencia contra personas en busca de refugio

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Los datos oficiales hablan de unas 8000 personas en busca de refugio en Serbia aunque otras fuentes hablan de unas 11000 personas. Tras el desalojo de Las Barracas, en Belgrado, la mayoría se encuentran en los campos gestionados por el Commissariat for Refugees – KIRS, organismo del gobierno serbio. En el entorno de Sid, un pueblo cercano a la frontera con Croacia, viven en los bosques y en una fábrica abandonada unas 200 personas, en su mayoría afganos y pakistaníes pero también argelinos, marroquíes y de otras nacionalidades. Además hay menores que viajan solos.

El “Game” es el nombre con el que han bautizado el intento de cruzar la frontera con Croacia y poder cruzar este país sin ser localizados por la policía y todos los días hay grupos que lo intentan. De hecho los campos de refugiados serbios permiten estar durante 3 días (a veces hasta 6) fuera del campo, en lo que parece un intento de promover la salida del país de forma no oficial. Como ya viene siendo habitual en los campos de refugiados en Europa las condiciones son lamentables en cuanto a alimentación, higiene, atención sanitaria, psicológica,…y el apoyo de organizaciones  y voluntariado independiente ayuda a dignificar en alguna medida esta situación.

Pero lo más grave esta resultando la violencia con la que la policía croata está empleando antes de devolver a Serbia a las personas que localiza en su país. Desde hace unos meses se vienen denunciando esta violación de los Derechos Humanos y, aunque el gobierno croata negó los hechos y prometió una investigación, la situación de violencia sigue siendo habitual.

Palizas mediante puñetazos, golpes con porras o las culatas de pistolas, patadas, uso de pistolas Taser, destrucción de móviles, robo de dinero, humillaciones, devoluciones sin identificar a la persona ni poder ejercer su derecho a asilo. Desde la asociación Rigardu, junto a otras personas, se está documentando esta situación y acaban de publicar el artículo “Un ser humano no es una pelota de fútbol. Los Derechos Humanos pisoteados” (en alemán e inglés)

Precisamente con Henry, una de esas personas que ha estado en los últimos 5 meses en la zona y ha podido documentar casos de la violencia policial de Croacia, pudimos charlar en la siguiente entrevista

Las imágenes de las consecuencias de las palizas recibidas por las personas en busca de refugio vuelven a poner de manifiesto que las políticas fronterizas europeas no respetan  Derechos Humanos como el Derecho de Asilo y el Derecho a la Libre Circulación, en este caso en Croacia, otro país de la Unión Europea más preocupado de hacer de gendarme mientras Serbia se va convirtiendo en otro Estado Tapón para quienes huyen de guerras, violencia y pobreza.

Esta situación en la frontera serbo-croata se viene a sumar a la que se vive en la frontera con Hungría desde hace tiempo. Charlamos con Kiki de la organización Fresh Response que trabaja en Subotica.

Afortunadamente, como sucede en Grecia, pequeñas organizaciones y voluntariado independiente están colaborando con las personas en busca de refugio para intentar dignificar la vida de quienes intentan encontrar un futuro mejor. Esa será nuestra siguiente historia.

Niños de la calle, visibilizar lo invisible

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Persiguiendo un sueño

El número puede oscilar entre 30 y 80, a veces alcanzan los 100, actualmente pueden ser unos 50 dependiendo de los que hayan logrado hacer “riski” esta noche. Son los niños de la calle de Melilla. 

Tras la frialdad de los números se esconden sus historias. Su origen mayoritariamente es Marruecos y la pobreza y falta de recursos en sus familias son las que originan que inicien este viaje con el objetivo de llegar a la península, ser acogidos en algún centro y poder empezar a “buscar la vida”.

Sus edades van desde los 8 a los 17 años y vivir en la calle es fuente de enfermedades, infecciones, heridas, falta de comida y de higiene,…

Un grupo de personas llevan unos meses llevándoles algo de cenar y haciendo pequeñas curas. También acompañándoles a Urgencias del Hospital si lo necesitan o informándoles de temas legales. Son una minoría solidaria frente a una mayoría social que muestra su rechazo a los niños de la calle basado en prejuicios o simplemente porque “molesta y da mala imagen a la ciudad”

Pero lo más grave es que la actuación de la Administración es de falta de respeto a los derechos de los niños. Desde la Consejería de Bienestar Social su mayor preocupación es poder repatriar a los niños (de la calle y quienes están en centros) a Marruecos. En estos días hemos sabido de una redada en el puerto donde 20 menores fueron trasladados al Centro de La Purísima donde les dijeron que no tenían sitio para ellos. Tampoco se cumple la obligatoriedad de conseguir la documentación a los niños y cuando cumplen los 18 años acaban en la calle como adultos en situación irregular.

Y luego está la violencia. Muchos se quejan de golpes y palizas por parte de las Fuerzas de Seguridad que les pillan en el puerto cuando intentan subirse a algún barco o a alguno de los camiones que viajan en ferry hacia la península. Alguno hasta acepta que le den algún bofetón pero no entiende que le den patadas o porrazos.

Quienes mejor conocen esta situación son quienes están a pie de calle, acompañando a los niños de la calle y denunciando las injusticias que viven.

Un referente desde hace casi 20 años es Jose Palazón, de la Asociación Prodein con quien charlamos desde su peculiar oficina

En los últimos tiempos también la Asociación Harraga se ha sumado a las denuncias de la situación de los menores en Melilla. Su informe “De niños en peligro a niños peligrosos”, publicado en 2016, dejaba en evidencia el sistema de protección de menores pero varios meses después no ha habido cambios en la situación.

Charlamos con Sara y María de Harraga y con Ana, abogada del SJM, que también nos acerca a la situación de las personas migrantes adultas.

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Todas las personas coinciden en que la solución pasa por algo tan sencillo como cumplir la ley: la ley que protege los derechos de los menores, los derechos de las personas migrantes, los derechos humanos,…

No podemos dejar que sigan siendo invisibles ni que Melilla sea un no-lugar de no-derecho por las fronteras y los intereses económicos.

La espalda de Melilla

Melilla es una ciudad de contrastes desde que das los primeros pasos por sus calles. Tan pronto te cruzas con personas vestidas de militares como con personas con chilaba, rasgos europeos se entremezclan con rasgos marroquíes,  a poca distancia Melilla la Vieja de la Melilla comercial.

Sin embargo, el mayor contraste es conocer lo que ocurre a las espaldas de la ciudad. Lo que podría ser la vida normal en cualquier ciudad mediterránea de tamaño medio cambia totalmente cuando divisas la valla, o más bien las vallas.

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Vista de la valla de Melilla con el Monte Gurugú al fondo

Pero no solo la valla se sitúa en la parte trasera de Melilla. También está el CETI (Centro de Estancia Temporal  de Inmigrantes), el Centro de Menores La Purísima, el Centro de Menores Infractores Baluarte y los pasos fronterizos de Farhana y Beni Ensar.

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Centro de Menores La Purísima situado en un antiguo fuerte militar

Y ahí es donde convive esa parte de la ciudad que parece invisible, donde los derechos humanos desaparecen, donde la hostilidad aparece por cualquier parte, donde dar voces parece la forma habitual de comunicación.

En el paso fronterizo de Farhana las voces de la policía local a los conductores que hacen colas toda la mañana y las voces de los “controladores” de la caravana de contrabando. En la puerta del CETI las voces de un vigilante a un migrante al que saca del Centro a empujones, acusándolo de haber bebido y amenazándolo con darle una hostia.

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Cruce de acceso a Farhana con el CETI a la izquierda

Pero también hay voces más agradables. En la puerta del CETI puedes hablar con alguna de las personas que viven en él, en torno a un millar, variable en función de las salidas hacia la península  de los miércoles.

Allí conocemos la historia de Moustapha (nombre ficticio) quien salió de su casa en Burkina Faso en febrero de 2016. Un viaje por Níger, Argelia y Marruecos hasta conseguir entrar en Melilla, en el último salto, hace un par de semanas.

Ya lo había intentado otras veces y cuenta como la Guardia Civil le llevó esposado a la puerta de la valla (devolución en caliente) donde la policía marroquí le pegó patadas y porrazos. Nos enseña la cicatriz de su cabeza y algunos de los cortes en sus manos al subir a la valla. Su sueño, a sus 20 años, llegar a Barcelona y buscar trabajo allí.

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Cicatriz
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Refugiado sirio-palestino

 

 

 

 

 

 

 

Los miércoles son días de alegría en el CETI ya que se produce el viaje a la península de algunas personas. Quienes se lo pueden permitir van hasta el puerto en taxi. Quienes no, bajan andando (casi corriendo) con cánticos y gritos donde “Salida” es la palabra reconocida.

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Video en facebook

 

Pero también hay quien se resiste a vivir en la espalda de Melilla y se hacen visibles en parques y en la zona del puerto. Son los niños y jóvenes que viven en la calle…pero esa será otra historia.

Un año después…

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Foto: Jose Palazón

Hace un año estrenaba este blog para dar a conocer el viaje que iba a realizar a Grecia con el objetivo de “colaborar como voluntario independiente con alguno de los proyectos que había en la zona y difundir la situación que están viviendo las personas llegadas a Europa en busca de refugio y que están sufriendo una violación constante de los Derechos Humanos.”

Un año después no podemos decir que hayan cambiado mucho las cosas y eso provoca que, de nuevo, me plantee viajar a conocer de primera mano la realidad que están viviendo las personas que intentan llegar a Europa y poder difundir y denunciar la situación provocada por las políticas fronterizas de los gobiernos europeos.

En este caso dos serán los destinos del viaje:

  • del 28 de mayo al 6 de junio estaré en Melilla, en esa Frontera Sur que sigue alzando vallas para frenar los sueños y que tiene a menores de edad viviendo en sus calles
  • del 7 al 22 de junio estaré en Belgrado (Serbia) colaborando con pequeñas organizaciones que dan apoyo a las personas en busca de refugio que se encuentran atrapadas en este país (11.000 según las últimas cifras)

Como siempre iré contando a través del canal de twitter de Radio Kras  y en mi facebook  lo más inmediato y posteando en este blog cuando me sea posible.

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“Necesitamos ayuda, no nos ignoréis”

En Busca de Refugio

(Artículo publicado originalmente en la revista Contracorriente nº 40/Octubre 2016)

Introducción

La llegada a la Unión Europea (a través de Grecia e Italia fundamentalmente), durante 2015, de más de un millón de personas tratando de buscar refugio y huyendo de guerras y violencia provocó que los estados europeos pusieran en marcha un programa de reubicación que, en un primer momento, iba a afectar a unas 40.000 personas pero que, tras la respuesta social y mediática con motivo de la foto del cadáver de Aylan, el niño kurdo de 3 años que apareció ahogado en una playa turca, aumentó hasta 180.000 personas.

En septiembre de 2015 los países europeos acuerdan reubicar a 160.000 personas desde Grecia e Italia y reasentar desde otros países a 20000 solicitantes de asilo durante el plazo de 2 años. El estado español se comprometía a reubicar 15.888 personas y a reasentar a 1449.

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                                                                                           Datos a 2 de noviembre de 2016

Un año después, los datos publicados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) son contundentes: 4.974 reubicaciones y 8.268 reasentamientos, lo que supone apenas un 7% del compromiso adquirido. En el caso español las cifras son 273 personas reubicadas y 279 reasentadas.

El Acuerdo UE- Turquía, firmado en marzo de 2016 y conocido como el Acuerdo de la vergÜEnza, unido al cierre de fronteras en Grecia ha provocado que más de 60.000 personas se encuentren atrapadas en el país heleno con la incertidumbre de no saber el tiempo que van a estar allí (quienes llegaron antes del 20 de marzo) o si van a ser devueltas a Turquía (quienes lo hicieron con posterioridad a esa fecha).

Los campos militares en Grecia

Tras el desalojo de Idomeni y los posteriores de Eko, Hara y BP, en las cercanías de la frontera de Grecia con Macedonia, la mayor parte de esas personas están en campos de refugiados oficiales, gestionados por militares.

La situación en estos campos, aunque con pequeñas variaciones, es bastante penosa. Escasa atención sanitaria, mala alimentación, condiciones higiénicas lamentables, pocas duchas y servicios, falta de actividades, excesivo calor que durante el invierno se convertirá en excesivo frío,… La vivienda es una tienda de campaña, en unos casos en campo abierto y en otros en naves abandonadas.

En varios de los campos ya se han producido inundaciones provocadas por la lluvia. Curiosamente el argumento de las inundaciones era una de las justificaciones para el desalojo de Idomeni.

Hay que tener presente que muchas de esas personas tienen enfermedades o heridas provocadas por las guerras o por el tiempo que llevan de tránsito desde sus hogares y que más de un 40% son menores de edad (alrededor de 1.500 viajan sin la compañía de un adulto que se responsabilice de él o ella). Además, a la condición física, se unen la ansiedad, el estrés o la depresión provocadas  por la situación que están viviendo unido a las noticias de las muertes y bombardeos que se siguen produciendo en su país.

A pesar de todo ello, la atención a la salud mental de las personas refugiadas es prácticamente inexistente.

Aunque existe el compromiso de escolarizar a los niños y niñas de los campos apenas se está haciendo y, en ocasiones, se está manifestando rechazo por parte de asociaciones de padres y madres.

A nivel legal, una vez finalizado el proceso de pre-registro están a la espera de una  entrevista “en profundidad”. En esa entrevista las personas pueden optar por una de las tres vías de asilo que ofrece el programa:

1) solicitar el asilo en Grecia, algo que ninguna de las personas que hemos conocido quiere hacer;

2) menores y cónyuges pueden solicitar reagrupación con sus familiares con permiso de residencia en otro país de la UE;

3) sólo las personas de origen sirio e iraquí pueden solicitar reubicación a otro país de la UE. Tienen que presentar una lista con seis países por orden de preferencia, pero no se garantiza que ninguno de esos seis sea el destino ofertado. Si se rechaza el lugar que el programa ofrece, esta tercera vía queda cerrada y hay que volver a iniciar todos los trámites para solicitar la vía 1 (asilo en Grecia) o la 2 (reagrupación familiar, si se cumplen los requisitos).

Según el gobierno griego, ya se han asignado fechas para todas las personas aunque, como ya se preveía, algunas de ellas tendrán lugar a lo largo de 2017 (en algún caso en junio). Esto, unido a que la respuesta del país propuesto puede tardar varios meses, supone en la práctica que muchas de esas personas van a pasar otro año o más en los campos militares.

La vida de las personas refugiadas

Pero detrás de la  frialdad de los datos y de la situación general se esconden las historias de vida de las personas en busca de refugio.

En junio y septiembre de este año viajamos al norte de Grecia para conocer de cerca esta realidad, colaborar en labores de voluntariado y hacer difusión de lo que estaba pasando.

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Campo de personas refugiadas de Nea Kavala

La dureza y la impotencia con la que se vive el estar cerca de estas personas contrasta con su amabilidad, su sonrisa y su agradecimiento a que estés presente, aunque sólo sea unos días, en su vida.

Cada persona que te encuentras tiene una historia. Familias rotas por el cierre de fronteras donde el padre está en Alemania y la madre y sus hijos se quedaron atrapadas en Grecia, hombres que viajan solos que se  juntan con abuelas, madres e hijas de una familia para protegerse mutuamente, niños de 3 años que apenas hablan, niñas de 8 años que reclaman atención continuamente, estudiantes de carrera universitaria interrumpida, pequeños empresarios cuyo negocio fue destruido,…

Mientras tanto las mafias siguen enriqueciéndose con el sufrimiento de las personas refugiadas. Una de las salidas es intentar cruzar la frontera ilegalmente, bien a través de las montañas por Macedonia, con el riesgo de que si les coge la policía son devueltas a Grecia (en ocasiones tras recibir una paliza) o bien a través de documentación falsa ( 3000 € cuesta un pasaporte europeo).

En otros casos, hay personas que están volviendo a Siria o su país de origen, o se lo están planteando debido a la desesperación con la que viven esta situación: “Prefiero arriesgarme a que me mate una bomba a seguir muriendo lentamente en una tienda de campaña”. Más de 4000 personas se han acogido al Programa de retorno voluntario.

Voluntariado independiente y activismo

Para paliar esta situación se ha producido un fenómeno novedoso: la presencia de pequeñas organizaciones y voluntariado independiente que realizan una labor de apoyo que está resultando imprescindible para muchas de las personas refugiadas.

Mientras la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) se pierde en trámites burocráticos y en apoyar las estrategias y engaños oficiales, miles de personas, en su mayoría jóvenes, están empleando su dinero y su tiempo de vacaciones para acudir a los campos a intentar que la vida en ellos sea un poco más digna.

Son cientos los proyectos que se están realizando: actividades para niños y niñas, escuelas, espacios de mujeres, centros culturales, reparto de verduras y fruta, talleres de radio, reparto de bicicletas, cocinas comunitarias, almacenes de ropa y alimentos, transportes solidarios de mercancías, reparto de comidas para gente que está en las calles y parques, pisos para casos más vulnerables, baby hamman, cursos de natación,…

Nombres como EREC, GBGE Galdakao, Himaya, Balloona matata, Pasaje seguro Cantabria, Eko Project, Team Bananas, HelpNa, A Drop in the Ocean, Dandelion, G Fire… y tantos otros, son algunas de las asociaciones, apenas conocidas  en nuestro país, que con pocos medios y mucha voluntad y esfuerzo están consiguiendo lo que las instituciones con muchos más recursos no están haciendo: acercar la dignidad a la vida de las personas refugiadas.

Además muchas personas de ese voluntariado independiente son activistas por los derechos humanos y quienes ofrecen la información más cercana y real de los que está pasando en los campos, con una reclamación común: abrir las fronteras

Ahora que los grandes medios de comunicación se han ido olvidando de la mal llamada “crisis de los refugiados” (es una crisis de los valores de Europa), es importante que haya quien siga difundiendo esta realidad.

Con todo esto, hablamos de refugiadas y refugiados para facilitar la comprensión pero estas personas ni están protegidas ni se está respetando su derecho a asilo para ser consideradas como tales así que seguiremos denominándolas personas EN BUSCA DE REFUGIO.

Marabayu: IX Encuentro CODOPA Refugio contra Barbarie

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  • Celeste Intriago, presidenta de la Coordinadora de ONGDs sobre el IX Encuentro de Cooperación Asturiana para el Desarrollo REFUGIO CONTRA BARBARIE, LIBRE CIRCULACIÓN DE LAS PERSONAS que se celebra en Uviéu del 3 al 5 de noviembre
  • Toni Martínez, periodista de La Marea. Autor del libro “Los CIE, el Guantánamo español” que participará en dicho encuentro el sábado 5 de noviembre
  • Declaraciones de Kike López tras la absolución de #Los9delJovellanos.
  • Jaime Santos de Atlántica XXII sobre la campaña de crowfunding La resistencia de Atlántica XXII para conseguir fondos para el recurso ante el Tribunal Supremo por el caso Donaire.

TRES MESES

Han pasado 3 meses desde mi anterior estancia en el norte de Grecia.

“En 3 meses estaréis en Alemania si os vais a un campo militar” decían funcionarios griegos, con apoyo de ACNUR a las personas refugiadas en el campo de Hara antes de ser desalojado allá por el mes de junio como contamos aquí. Ya sabíamos que era mentira y que les estaban engañando.

Tres meses en los que hay muy pocos avances en la lamentable situación que viven quiénes huyen de las guerras. Se ha terminado el proceso de pre-registro y ahora esperan un SMS que les cite para una entrevista en “profundidad” con el objetivo de valorar su petición de asilo.

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Mientras tanto, una noche de lluvia ya ha provocado inundaciones en campos como Vasilika, Katsikas, Softex, Giannitsa,… Curiosamente, lo mismo que pasaba en Idomeni el invierno pasado. Esta es una muestra mas de como se esta tratando a las personas refugiadas en los campos militares, donde las protestas por las condiciones de vida y, sobre todo por la comida, son habituales aunque no se conozcan mucho por esa ocultación que supone estar en lugares alejados y bajo control militar.

Casualmente, al igual que la vez anterior, en los primeros días he estado colaborando con EREC (Equipo de Rescate y Emergencias de Cataluña) en el reparto de vegetales, aunque esta vez han sido los últimos días ya que han traspasado los proyectos a otros colectivos que le darán continuidad a esta labor tan necesaria de aportar verduras, frutas y otros alimentos básicos, que permiten a las personas refugiadas elaborar su propia comida.

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Tras el desalojo de EKO, en estos 3 meses, consiguieron reestructurar su proyecto, con el apoyo de HelpNa (Bomberos de Navarra) y la colaboración de voluntariado independiente para llegar a más campos y a pisos donde viven familias apoyadas por pequeñas organizaciones

Video presentacion del proyecto HelpNa y EREC en Grecia

EREC se ha despedido de Grecia tras varios meses de apoyo solidario a las personas refugiadas pero no solo han repartido vegetales. También han repartido sonrisas, ternura, cercanía, humanidad,…y han permitido a cientos de personas del voluntariado independiente acercarse a la realidad de las refugiadas.

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Jaume, Marc y Alba “despidiendo”EREC

Seguramente pronto tendremos noticias de EREC para volver a reinventarse y seguir estando con las personas en busca de refugio.

EKO: el campo de la dignidad

A las 4:30 de esta madrugada la policia griega entraba en el campo de Eko con el objetivo de sacar a activistas y voluntariado que pudiera encontrarse en el campo. Tras recibir el apoyo de algunas personas refugiadas pudimos permanecer en el campo pasadas las 7 de la mañana, hora tope que habían marcado las autoridades para que el voluntariado saliera del campo.

Poco despues pudimos salir y comprobar como mucha gente preparaba sus enseres para abandonar el que había sido su “hogar” en los ultimos tiempos. En su enésimo gesto de solidaridad el equipo formado en torno a la escuela y la zona infantil repartia bolsas de rafia que ayudasen al transporte de los enseres de las personas refugiadas. A su lado varios niños y niñas lloraban desconsoladas junto a quienes habían sido sus animadores en los duros días en el campo.

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Algunas personas fuimos expulsados del campo y de la zona mientras otras, unas 25, eran trasladadas a la comisaria de Polikastro para ser identificadas, en un alarde de sinsentido por parte de la policia, y puestas en libertad. A la vez, las primeras familias se iban subiendo a los autobuses sin saber cual era el destino ( las ultimas informaciones apuntan a unos graneros en Vasiliskas, en el termino municipal de Thermi)

Manifestacion improvisada durante el desalojo de EKO

En Eko convivían diferentes proyectos: una cocina comunitaria, una escuela, una zona infantil, un espacio para mujeres, un cine al aire libre, el reparto de vegetales de EREC, la leña de bomberos de Navarra, una radio libre “No Borders Radio” y hasta el reparto de caramelos de un grupo de independientes.

Pero en estas dos semanas pudimos comprobar que lo verdaderamente importante era la presencia cotidiana del voluntariado, el cariño aportado y recibido, las cenas compartidas con familias rotas por las políticas europeas, las sonrisas de los y las habibis que siempre tenían un “Hello my friend” y una sonrisa a pesar de no entender porque les tocaba vivir en una gasolinera, los bailes kurdos, los partidos de voley,… en definitiva se respiraba humanidad, solidaridad, ternura, alegria, DIGNIDAD

       Fotos: @vaciatumente y @areyousyrious

Nea Kavala: Macarroni, patata

Esta mediodía nos hemos enterado de que habia una manifestación de refugiadxs en el campo de Nea Kavala para protestar por las condiciones del campo al que no pueden acceder voluntariado independiente ni medios de comunicacion.

En Nea Kavala hay más de 4000 personas, algunas de ellas procedentes de Idomeni, en unas condiciones que definen como “no aptas ni para animales”.

Protestan diciendole a la ONG griega Praksis y a ACNUR que se dejen de tanto hablar y empiecen a trabajar.mani nea kavalaFoto: @ares_masip

Nos cuentan que ayer durante una protesta la policía les cerró el paso para que no pudieran llegar a la carretera y les golpeó. Nos han hecho llegar el siguiente video:

Protesta de refugiadxs en el campo de Nea Kavala

 

Mientras nos contaban la situación, nos rodearon y nos llevaron dentro del campo ante la mirada de los policías que controla el acceso a los campos que no se movieron.

Tanto jovenes como mayores están cabreados, indignados con la situación, no entienden que hacen allí, en un campamento donde malviven, mientras un día tras otro, semana tras otra escuchan las mismas promesas que nunca llegan. Les dicen que no beban el agua de los depósitos pero no les dan agua potable, les dan patata cocida o macarrones en dias alternos, “macarroni, patata, macarroni, patata,…” nos decían.

No tienen servicio de salud para todos ellos. Hay varias personas con asma, conjuntivitis, epilepsia, fiebre, …
Sólo pueden llevar 4 personas al día en el hospital con una ambulancia.
No tienen dinero para comprar los medicamentos que los médicos les recetan.
A un hombre con soriasis le dicen que vaya a bañarse al mar (a 80 km del campo)

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La mayoría de ellos todavía están usando ropa de invierno ya que no tienen otra. Sólo tienen un punto con actividades para los niños, pero el campo necesita al menos 3 plazas distribuidas en todo el campamento.

Preguntan todos los días por el pre-registro para iniciar el proceso de asilo y siempre les dicen la proxima semana. Hemos visto como increpaban a personal de ACNUR cansados de falsas promesas.

El campo está lleno de mosquitos que atacan mucho a los niños. En algunas zonas hay serpientes, ratones,…

Las condiciones higiénicas de los baños son pésimas, con 3 baños para una zona con un monton de tiendas.

 

No les dejan cocinar pero lo hacen en sus tiendas quemando plasticos y lo que pueden con los consiguientes riesgos de incendio y para la salud.

En definitiva, una vez mas pudimos constatar que la situación a la que las politicas europeas condena a las personas refugiadas en Grecia provoca mucha vergUEnza.

Salimos del campo rodeados y protegidos por “refus” con el cántico de “macarroni, patata, macarroni, patata” y el compromiso de seguir difundiendo el maltrato que sufren las personas en busca de refugio.