Niños de la calle, visibilizar lo invisible

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Persiguiendo un sueño

El número puede oscilar entre 30 y 80, a veces alcanzan los 100, actualmente pueden ser unos 50 dependiendo de los que hayan logrado hacer “riski” esta noche. Son los niños de la calle de Melilla. 

Tras la frialdad de los números se esconden sus historias. Su origen mayoritariamente es Marruecos y la pobreza y falta de recursos en sus familias son las que originan que inicien este viaje con el objetivo de llegar a la península, ser acogidos en algún centro y poder empezar a “buscar la vida”.

Sus edades van desde los 8 a los 17 años y vivir en la calle es fuente de enfermedades, infecciones, heridas, falta de comida y de higiene,…

Un grupo de personas llevan unos meses llevándoles algo de cenar y haciendo pequeñas curas. También acompañándoles a Urgencias del Hospital si lo necesitan o informándoles de temas legales. Son una minoría solidaria frente a una mayoría social que muestra su rechazo a los niños de la calle basado en prejuicios o simplemente porque “molesta y da mala imagen a la ciudad”

Pero lo más grave es que la actuación de la Administración es de falta de respeto a los derechos de los niños. Desde la Consejería de Bienestar Social su mayor preocupación es poder repatriar a los niños (de la calle y quienes están en centros) a Marruecos. En estos días hemos sabido de una redada en el puerto donde 20 menores fueron trasladados al Centro de La Purísima donde les dijeron que no tenían sitio para ellos. Tampoco se cumple la obligatoriedad de conseguir la documentación a los niños y cuando cumplen los 18 años acaban en la calle como adultos en situación irregular.

Y luego está la violencia. Muchos se quejan de golpes y palizas por parte de las Fuerzas de Seguridad que les pillan en el puerto cuando intentan subirse a algún barco o a alguno de los camiones que viajan en ferry hacia la península. Alguno hasta acepta que le den algún bofetón pero no entiende que le den patadas o porrazos.

Quienes mejor conocen esta situación son quienes están a pie de calle, acompañando a los niños de la calle y denunciando las injusticias que viven.

Un referente desde hace casi 20 años es Jose Palazón, de la Asociación Prodein con quien charlamos desde su peculiar oficina

En los últimos tiempos también la Asociación Harraga se ha sumado a las denuncias de la situación de los menores en Melilla. Su informe “De niños en peligro a niños peligrosos”, publicado en 2016, dejaba en evidencia el sistema de protección de menores pero varios meses después no ha habido cambios en la situación.

Charlamos con Sara y María de Harraga y con Ana, abogada del SJM, que también nos acerca a la situación de las personas migrantes adultas.

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Todas las personas coinciden en que la solución pasa por algo tan sencillo como cumplir la ley: la ley que protege los derechos de los menores, los derechos de las personas migrantes, los derechos humanos,…

No podemos dejar que sigan siendo invisibles ni que Melilla sea un no-lugar de no-derecho por las fronteras y los intereses económicos.

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