En Busca de Refugio

(Artículo publicado originalmente en la revista Contracorriente nº 40/Octubre 2016)

Introducción

La llegada a la Unión Europea (a través de Grecia e Italia fundamentalmente), durante 2015, de más de un millón de personas tratando de buscar refugio y huyendo de guerras y violencia provocó que los estados europeos pusieran en marcha un programa de reubicación que, en un primer momento, iba a afectar a unas 40.000 personas pero que, tras la respuesta social y mediática con motivo de la foto del cadáver de Aylan, el niño kurdo de 3 años que apareció ahogado en una playa turca, aumentó hasta 180.000 personas.

En septiembre de 2015 los países europeos acuerdan reubicar a 160.000 personas desde Grecia e Italia y reasentar desde otros países a 20000 solicitantes de asilo durante el plazo de 2 años. El estado español se comprometía a reubicar 15.888 personas y a reasentar a 1449.

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                                                                                           Datos a 2 de noviembre de 2016

Un año después, los datos publicados por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) son contundentes: 4.974 reubicaciones y 8.268 reasentamientos, lo que supone apenas un 7% del compromiso adquirido. En el caso español las cifras son 273 personas reubicadas y 279 reasentadas.

El Acuerdo UE- Turquía, firmado en marzo de 2016 y conocido como el Acuerdo de la vergÜEnza, unido al cierre de fronteras en Grecia ha provocado que más de 60.000 personas se encuentren atrapadas en el país heleno con la incertidumbre de no saber el tiempo que van a estar allí (quienes llegaron antes del 20 de marzo) o si van a ser devueltas a Turquía (quienes lo hicieron con posterioridad a esa fecha).

Los campos militares en Grecia

Tras el desalojo de Idomeni y los posteriores de Eko, Hara y BP, en las cercanías de la frontera de Grecia con Macedonia, la mayor parte de esas personas están en campos de refugiados oficiales, gestionados por militares.

La situación en estos campos, aunque con pequeñas variaciones, es bastante penosa. Escasa atención sanitaria, mala alimentación, condiciones higiénicas lamentables, pocas duchas y servicios, falta de actividades, excesivo calor que durante el invierno se convertirá en excesivo frío,… La vivienda es una tienda de campaña, en unos casos en campo abierto y en otros en naves abandonadas.

En varios de los campos ya se han producido inundaciones provocadas por la lluvia. Curiosamente el argumento de las inundaciones era una de las justificaciones para el desalojo de Idomeni.

Hay que tener presente que muchas de esas personas tienen enfermedades o heridas provocadas por las guerras o por el tiempo que llevan de tránsito desde sus hogares y que más de un 40% son menores de edad (alrededor de 1.500 viajan sin la compañía de un adulto que se responsabilice de él o ella). Además, a la condición física, se unen la ansiedad, el estrés o la depresión provocadas  por la situación que están viviendo unido a las noticias de las muertes y bombardeos que se siguen produciendo en su país.

A pesar de todo ello, la atención a la salud mental de las personas refugiadas es prácticamente inexistente.

Aunque existe el compromiso de escolarizar a los niños y niñas de los campos apenas se está haciendo y, en ocasiones, se está manifestando rechazo por parte de asociaciones de padres y madres.

A nivel legal, una vez finalizado el proceso de pre-registro están a la espera de una  entrevista “en profundidad”. En esa entrevista las personas pueden optar por una de las tres vías de asilo que ofrece el programa:

1) solicitar el asilo en Grecia, algo que ninguna de las personas que hemos conocido quiere hacer;

2) menores y cónyuges pueden solicitar reagrupación con sus familiares con permiso de residencia en otro país de la UE;

3) sólo las personas de origen sirio e iraquí pueden solicitar reubicación a otro país de la UE. Tienen que presentar una lista con seis países por orden de preferencia, pero no se garantiza que ninguno de esos seis sea el destino ofertado. Si se rechaza el lugar que el programa ofrece, esta tercera vía queda cerrada y hay que volver a iniciar todos los trámites para solicitar la vía 1 (asilo en Grecia) o la 2 (reagrupación familiar, si se cumplen los requisitos).

Según el gobierno griego, ya se han asignado fechas para todas las personas aunque, como ya se preveía, algunas de ellas tendrán lugar a lo largo de 2017 (en algún caso en junio). Esto, unido a que la respuesta del país propuesto puede tardar varios meses, supone en la práctica que muchas de esas personas van a pasar otro año o más en los campos militares.

La vida de las personas refugiadas

Pero detrás de la  frialdad de los datos y de la situación general se esconden las historias de vida de las personas en busca de refugio.

En junio y septiembre de este año viajamos al norte de Grecia para conocer de cerca esta realidad, colaborar en labores de voluntariado y hacer difusión de lo que estaba pasando.

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Campo de personas refugiadas de Nea Kavala

La dureza y la impotencia con la que se vive el estar cerca de estas personas contrasta con su amabilidad, su sonrisa y su agradecimiento a que estés presente, aunque sólo sea unos días, en su vida.

Cada persona que te encuentras tiene una historia. Familias rotas por el cierre de fronteras donde el padre está en Alemania y la madre y sus hijos se quedaron atrapadas en Grecia, hombres que viajan solos que se  juntan con abuelas, madres e hijas de una familia para protegerse mutuamente, niños de 3 años que apenas hablan, niñas de 8 años que reclaman atención continuamente, estudiantes de carrera universitaria interrumpida, pequeños empresarios cuyo negocio fue destruido,…

Mientras tanto las mafias siguen enriqueciéndose con el sufrimiento de las personas refugiadas. Una de las salidas es intentar cruzar la frontera ilegalmente, bien a través de las montañas por Macedonia, con el riesgo de que si les coge la policía son devueltas a Grecia (en ocasiones tras recibir una paliza) o bien a través de documentación falsa ( 3000 € cuesta un pasaporte europeo).

En otros casos, hay personas que están volviendo a Siria o su país de origen, o se lo están planteando debido a la desesperación con la que viven esta situación: “Prefiero arriesgarme a que me mate una bomba a seguir muriendo lentamente en una tienda de campaña”. Más de 4000 personas se han acogido al Programa de retorno voluntario.

Voluntariado independiente y activismo

Para paliar esta situación se ha producido un fenómeno novedoso: la presencia de pequeñas organizaciones y voluntariado independiente que realizan una labor de apoyo que está resultando imprescindible para muchas de las personas refugiadas.

Mientras la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) se pierde en trámites burocráticos y en apoyar las estrategias y engaños oficiales, miles de personas, en su mayoría jóvenes, están empleando su dinero y su tiempo de vacaciones para acudir a los campos a intentar que la vida en ellos sea un poco más digna.

Son cientos los proyectos que se están realizando: actividades para niños y niñas, escuelas, espacios de mujeres, centros culturales, reparto de verduras y fruta, talleres de radio, reparto de bicicletas, cocinas comunitarias, almacenes de ropa y alimentos, transportes solidarios de mercancías, reparto de comidas para gente que está en las calles y parques, pisos para casos más vulnerables, baby hamman, cursos de natación,…

Nombres como EREC, GBGE Galdakao, Himaya, Balloona matata, Pasaje seguro Cantabria, Eko Project, Team Bananas, HelpNa, A Drop in the Ocean, Dandelion, G Fire… y tantos otros, son algunas de las asociaciones, apenas conocidas  en nuestro país, que con pocos medios y mucha voluntad y esfuerzo están consiguiendo lo que las instituciones con muchos más recursos no están haciendo: acercar la dignidad a la vida de las personas refugiadas.

Además muchas personas de ese voluntariado independiente son activistas por los derechos humanos y quienes ofrecen la información más cercana y real de los que está pasando en los campos, con una reclamación común: abrir las fronteras

Ahora que los grandes medios de comunicación se han ido olvidando de la mal llamada “crisis de los refugiados” (es una crisis de los valores de Europa), es importante que haya quien siga difundiendo esta realidad.

Con todo esto, hablamos de refugiadas y refugiados para facilitar la comprensión pero estas personas ni están protegidas ni se está respetando su derecho a asilo para ser consideradas como tales así que seguiremos denominándolas personas EN BUSCA DE REFUGIO.

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